Clonación de caballos

Científicos argentinos lograron la clonación de 12 caballos de una misma yegua y misma camada, los cuales sólo tienen pocas semanas de vida.

Este logro se debe a los progresos tecnológicos de la compañía nacional Kheiron, la cual a través de la biotecnología empleada en un laboratorio de Salamone en la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, realizaron fertilización in vitro. En este laboratorio se desarrolló la progesterona inyectable con la finalidad de exportarla a todo el mundo.

Uno de los científicos y director del centro Gabriel Vichera expresa que no importa la cantidad sino el método que se utiliza en la clonación y la manera como van mejorando los procesos a medida que se va investigando.

Uno de sus procedimientos es el uso de células madres ya que son más fáciles para reprogramarse, esto con la finalidad de formar clones vivos muchos más viables y con un 95% de yeguas absolutamente normales. Estas yeguas al momento de su nacimiento no presentaron ninguna patología o discapacidad motora. Esto es un avance muy significativo para el país porque innovaron y tuvieron más éxito que el causado con la clonación de las vacas.

Otra técnica usada es reproducir a caballos que por alguna razón fueron castrados o murieron por vejez o alguna fractura que después genera complicaciones que conlleva a sacrificar al caballo. Uno de los primeros casos de clonación es el equino Aiken Cura en el año 2006. Su jinete Adolfo Cambiaso guardó las células de su caballo en un termo de nitrógeno durante tres años, con la única motivación de volver a jugar con su caballo preferido. Cambiaso, junto al empresario estadounidense Alan Meeker se hicieron socios para formar la empresa Crestview, el cual es un laboratorio que se encuentra ubicado en las cercanías de la capital. En este laboratorio han nacido aproximadamente 70 clones.